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9月24日

Ayúdame....

 

Ayúdame

 

 

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Tenía tan sólo 14 años la primera vez que estuve en aquel lugar, ahora

30 años más tarde volvía a helárseme la sangre con su presencia.

 Aquella casa había aparecido durante todos esos años en mis peores sueños,

 ahora sabía que entre sus muros se encontraban todas las respuestas a mis preguntas

y posiblemente el fin de mis pesadillas.

 

  Todo empezó el día en que nuestro colegio decidió llevarnos de excursión

 a aquella aldea de casas blancas, que algún día fueron habitadas por los guardeses

 y parte del servicio de un cortijo que se encontraba tan sólo a 2km de allí.

 Bajamos del autobús deseando explorar aquel lugar haciéndonos los valientes delante

de los demás compañeros sin saber que aquella fanfarronería nos costaría un disgusto.

 

De entre todas aquellas casuchas una nos llamó más la atención,

 esta se encontraba apartada de las otras,

unas ajadas cortinas ondeando por entre los cristales rotos

 de aquella vieja ventana le daban un aspecto más fantasmal

y siniestro que a las demás.

Su puerta de una madera oscura ya carcomida,

se abrió sola ante nuestros asombrados ojos.

 Tino enseguida trató de convencernos a Kiko y a mí para que pasásemos,

ninguno de los dos queríamos entrar pero el seguía insistiendo,

 sabía que a mi no lograría convencerme fácilmente pero sin embargo

con Kiko sería diferente.

Kiko era un niño acomplejado pues tenía una deformidad de nacimiento,

los demás chicos siempre se burlaban de el y le llamaban “el alicorto”

 porque tenía un brazo más corto que el otro.

 Tino haciendo uso de esa característica crueldad infantil comenzó a increpar a Kiko:

 

Vaya, ahora ya sabemos porque te llaman el alicorto Kiko,

 porque eres un autentico gallina!!!

 

  Kiko sin pensarlo dos veces y lleno de rabia pegó una patada a la puerta y le contestó:  

  -Tu primero!!  

 

 Tino pasó primero y Kiko aunque renqueando le siguió,

 yo me quedé allí mirando a aquella puerta impasible viendo como mis dos amigos

 se adentraban en la oscuridad.

Podía oír desde fuera como Tino seguía burlándose de Kiko de pronto

un estruendo tremendo me sacó de mi ensimismamiento,

 eran ellos dos corriendo escaleras abajo. Venían pálidos y sudorosos

podía ver el terror en sus rostros,

 apenas podían articular palabra, entre sus balbuceos lo único que pude entender fue…

  

Hay alguien allí arriba Leo!!

  

Al principio pensé que quizá algún vagabundo se había refugiado allí y les había asustado,

 pero el que se asustó realmente fui yo cuando me contaron lo sucedido.

 Habían oído el lamento y gritos de una joven dentro de una habitación cerrada,

al abrir la puerta para acudir en su ayuda no había nadie,

sin embargo la misma voz les susurró pausadamente y con síntomas de agotamiento

aquellas cuatro silabas

 "a........ yú…..da.....me......",

 

de repente la puerta se cerró con furia ante sus ojos y ambos bajaron la escalera

 lo más rápido que pudieron dispuestos a alejarse de aquella casa para siempre.

 Aún muertos de miedo nos remordía la conciencia al pensar que alguien en aquella habitación necesitaba nuestra ayuda y nosotros por miedo íbamos a huir,

 así que nos armamos de valor y volvimos a entrar en aquella casa.

 

Subimos despacio por la vieja escalera, la madera crujía a nuestro paso, no se oía nada.

 Llegamos a la habitación muertos de miedo al abrir la puerta no había nada

tan sólo una ventana y sus cortinas movidas por el viento,

la misma que vimos desde fuera.

De pronto una nueva ráfaga de aire cerró de nuevo la puerta,

al principio nos asustamos pero luego nos entró la risa,

allí no había nadie solo había sido la sugestión ayudada por el viento.

Nos disponíamos a salir al pasillo cuando todas las puertas y ventanas de la casa

se cerraron al mismo tiempo, la temperatura bajó varios grados bajo cero

y un hedor insoportable llenó toda la estancia.

Estábamos paralizados, el miedo nos impedía movernos pero algo que se acercaba

 a nosotros nos hizo reaccionar.

La pared estaba siendo arañada por una mano invisible, podíamos oír un chirrido

como el de una tiza en la pizarra mientras el surco de cuatro uñas rasgaba la pared

avanzando hasta donde estábamos nosotros.

 Salimos corriendo cada uno por un lado, yo me escondí en lo que parecía había sido el baño,

 cerré la puerta y esperé detrás de ella con el corazón saliéndoseme por la boca.

No sabía cuanto tiempo llevaba allí quizá fueran pocos minutos o quizá una eternidad,

 tampoco sabía nada de mis amigos pero esta duda me la despejó enseguida

un terrible alarido que me heló la sangre.

 Eran ellos, podía oírles gritar a través de la puerta,

 yo tan sólo pude cerrar los ojos y taparme los oídos.

 Los gritos habían cesado pero un nuevo sonido llamó mi atención,

 había alguien en aquel baño conmigo podía sentirlo.

Sentía su aliento en mi nuca, al girarme vi aquel espejo lleno de vaho,

 un vaho imposible puesto que no había vapor pero lo que sucedió a continuación

me dejó trastornado para siempre, pausadamente y con caligrafía de niño fue apareciendo

 poco a poco una palabra,

 

 “AYUDAME”.

 

En aquel momento y con los ojos llenos de lágrimas abrí la puerta como pude y baje

aquellas escaleras como alma que lleva el diablo.

 Al salir de la casa miré hacia atrás y le vi en aquella ventana,

mirándome con esa sonrisa diabólica, diciéndome entre dientes

 

“volveré a por ti”.

 

Jamás nadie encontró a mis amigos, por más que batieron la zona durante

meses no pudieron encontrar ni siquiera una pista que les llevase hasta ellos,

 además mi pérdida del habla no facilitaba las cosas.

 

Desde aquel día permanecí callado, en estado de shock.

 

 Mis padres no sabían a qué médico acudir para que yo volviera a ser el mismo

niño alegre de siempre ahora me había convertido en un niño

 sombrío escudado bajo su silencio.

 

Pasaron los años  y nada había cambiado, mis amigos ya eran tan sólo un recuerdo

y lo sucedido en aquella casa una pesadilla recursiva que cada noche me atormentaba.

Cada noche al apagar la luz de mi mesilla volvía a aquella casa en sueños,

 seguía oyendo los lamentos de esa joven en aquella habitación

 pero aquel día ella pronunció mi nombre,

 me estaba llamando a mí pidiéndome ayuda.

 

 Intenté entrar en aquella habitación pero al girar el pomo allí estaba él,

 mirándome desde la vieja ventana, corrí escaleras abajo mientras aquella voz seguía repitiendo:

 

“Le…o, a….yúda…me”.

 

Me levanté empapado en sudor y con la respiración agitada, pensé que lo mejor sería

 darme una buena ducha.

Al entrar al baño mi cuerpo quedó paralizado por la visión que tenía enfrente,

 aquellas mismas letras que hacía 30 años me pedían ayuda habían vuelto ahora a mi espejo,

salí desorientado hacia la cocina,

 de pronto la palabra ayuda se formó como por arte de magia con las pequeñas

 letras imán de la nevera, el teléfono comenzó a sonar estridentemente,

 al levantar el auricular sólo pude escuchar

 

 “A….YU….DA…ME”.

 

No podía más, me vestí y salí huyendo a la consulta de Joaquín.

 Joaquín era mi psiquiatra, me había tratado desde aquel día y era el único

que me había hecho hablar.

 Tan sólo él conocía mi historia y aunque parezca raro jamás había dudado de mi palabra.

 

 Cuando llegué a la consulta su secretaria me hizo pasar enseguida sabía que algo ocurría

pues mi cara desencajada lo decía todo.

 Le conté lo sucedido horas antes y no daba crédito a mis palabras, ¿como era posible?,

él no podía hacer nada ante eso sin embargo,

rebuscó entre sus cajones y sacó una tarjeta.

    

- Leo, no sé si ni siquiera esta persona podrá ayudarte pero habla con ella.

 

  Era la Tarjeta de una parapsicóloga amiga suya, Ana.

 Ana vivía en la residencia de estudiantes universitarios, decía que prefería vivir cerca

de sus aparatos y su material por si surgía alguna urgencia para su equipo de “cazafantasmas”. 

 

 Llevaba años estudiando los fenómenos polstergeist y parecía ser una experta

en todo lo sobrenatural.

  

Estuvimos hablando muchas horas, le conté todo lo sucedido hacía 30 años

 y aquella misma mañana, mis pesadillas y mis temores,

 ella solamente me cogió la mano sonriendo y me dijo:

 

- Tranquilo, vamos a terminar con esto pronto.

  

Reunió a todo su equipo de investigación, pasaron varios días encerrados estudiando mi caso,

 leían en Internet posibles sucesos de la zona en aquellas fechas,

controlaban mis horas de sueño con electrodos,

todo un despliegue científico que no sabíamos si serviría para algo.

Una mañana, uno de los muchachos que se había desplazado hasta el lugar de los hechos

 trajo noticias. En aquel sitio había tenido lugar una cruel matanza hacía muchos años,

 uno de los sirvientes del cortijo se volvió loco al enterarse que su hija estaba embarazada.

Como esta no quiso contarle quién era el padre de la criatura,

 le desfiguró la cara con agua hirviendo para que jamás ningún hombre

volviera a acercarse a ella, prometiéndole que si no le revelaba el nombre mataría

 uno por uno a todos los jóvenes de la pequeña aldea.

 

 Así fue, cada noche apresaba a uno de los muchachos y los llevaba en presencia

de su desfigurada hija la cual permanecía encadenada en aquella habitación

 igual que un perro y después lo mataba con su hoz.

 

Así noche tras noche hasta que no quedó ninguno,

 pero su hija seguía sin decirle quien había sido, lleno de ira arrastró

a su hija hasta la calle y en presencia de varios vecinos la quemó viva

 sin que ninguno pudiera hacer nada por ella,

 pero mientras se calcinaba gritó que su padre era el asesino.

Los hombres de la aldea lo apresaron y al igual que él había hecho con su hija

le quemaron vivo en una pira en mitad de la aldea para que todos pudieran

 ver al asesino de sus hijos quemarse.

 Algunos viejos de pueblos cercanos contaban que aún hoy si algún joven

 se acercaba por allí el espíritu de aquel hombre se hacía con él.

 

En aquel momento, después de escuchar aquella historia comprendí todo,

 aquel hombre se había llevado a mis amigos por intentar ayudar a su hija,

 pero ella aún seguía pidiendo ayuda.

 Ana me explicó que cuando una persona muere en circunstancias violentas se queda

 atrapada entre los dos mundos,

el de los vivos y el de los muertos y que aquella chica lo único que necesitaba era

que la dejásemos ir de aquella casa,

 pero para ello tendríamos que terminar con su padre

 lo que significaba que teníamos que volver a aquella casa.

 

Habíamos llegado, 30 años después de perder a mis mejores amigos en esa casa,

 todo seguía como aquel día. Ana y sus compañeros entraron primero

 para disponer todo el equipo, íbamos a realizar un exorcismo. 

 

 Juan, es un experto exorcista de la iglesia católica reconocido por el Vaticano

 que se ofreció a ayudarnos en cuanto Ana le relató mi historia.

Ataviado con su sotana, su Biblia y su agua bendita recorrió la casa y nos indicó

 que toda la energía se encontraba concentrada en aquella habitación.

Nos pidió a todos que esperásemos detrás de él mientras comenzaba la ceremonia.

 Según empezó a agitar el acetre con el agua bendita miles de uñas comenzaron

 a arañar las paredes de aquella habitación dejando profundos surcos en ella,

se oían gruñidos como de animales por toda la casa y los viejos grifos de baños

 y cocina estallaron emanando chorros de sangre.

 

Poco a poco se fue formando la silueta de aquel hombre que me miraba fijamente

 y que con una voz sobrehumana me decía:

 

- Te dije que volvería a por ti y aquí estas, no saldréis ninguno vivo de aquí.

 

  Dicho esto todas las puertas se cerraron al unísono y una fuerza sobrenatural

me empujó al centro de la habitación donde se había formado un remolino de energía

que poco a poco me iba succionando.

 

 La puerta de la habitación empezó a temblar con fuerza,

 Juan la sujetaba para que no se cerrase pero fue en vano, una mano espectral

le sujetó la garganta intentando estrangularle hasta que cayó desplomado al suelo.

 

Aquel hombre me miraba con su sonrisa diabólica mientras seguía empujándome hacia el remolino:

 

- Morirás como todos, todos merecéis morir como ella!

 

  En aquel momento Juan sacó su crucifijo de plata de su sotana y se lo posó en la frente

 dejándole una tremenda quemadura mientras repetía una y otra vez:

 

- Recede ergo, Satan, in nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti

 

  De pronto aquella figura fue arrastrada por un haz de luz hacia el remolino

 y desapareció sin más soltando tremendo alarido.

 

Sabíamos que todo había terminado gracias a Juan y a Ana y su equipo.

 Mis pesadillas terminarían para siempre.

 Recogimos el equipo y nos dispusimos a partir de nuevo hacia casa,

iba despacio por la carretera tranquilo sabiendo que mi vida a partir de ahora sería diferente.

 Las luces del coche de atrás me hacían daño,

 al mirar por el retrovisor vi a una joven sentada en el asiento de atrás,

su cara estaba quemada,

el miedo me dejó seco, ella tan solo sonrió y

Me dijo

 

“gra…cias”,

 

 luego desapareció.

 

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8月22日

El susto

 

El susto

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       Esa noche como todas las noches, Miguel esperaba impaciente

 una de las historias que le contaba su abuelo.

 Aquel uno de Noviembre Miguel le rogó  que le contase una historia de misterio

dada la noche que era, el hombre un poco reticente comenzó a narrarle una historia..

 

Corría el año 1932 en Salamanca, Manuel, Juan y Pablo eran los más populares

de la universidad pontificia, ya bien por ser los estudiantes más alborotadores

 o por ser los solistas de la tuna.

Los tres amigos siempre estaban apostando entre ellos a ver cual era el más valiente,

 el que más aguantaba bebiendo o el que primero conseguía  enamorar

a la guapa chica que acababa de empezar el curso.

 

Aquel día después de beber hasta no poder más en el viejo mesón

 de San Martín en plena Plaza Mayor,

 Juan entre risas les propuso dar una serenata a las almas en pena del cementerio.

 Manuel y Pablo rieron a carcajadas ante la loca ocurrencia de su compañero

 pero Juan poniendo en la mesa cinco reales les provocó diciendo:

 

-         ¿Acaso no os atrevéis?

 

Los dos muchachos pusieron sus monedas en la mesa como señal de que aceptaban

el desafío de Juan, de esta manera los tres amigos cargados con sus instrumentos

se encaminaron hasta el viejo cementerio, donde con gran agilidad saltaron

su verja de lanzas hecha de la mejor forja de la región.

 

Una vez allí propusieron que el mejor sitio para ofrecer la peculiar serenata

 era en la puerta del céntrico panteón de Don Félix de Ledesma,

antiguo rector de la universidad que en más de una ocasión les había dado

 un merecido escarmiento por alguna de sus gamberradas.

 

Entre risas y más de un tropiezo desenfundaron sus bandurrias

y guitarra y comenzaron a rondar a aquel público tan especial,

en el silencio de la noche tan sólo se les podía oír a ellos y a los búhos

que desde las ramas observaban a los tres amigos.

 

La noche se iba cerrando poco a poco como los ojos de los muchachos

 que se iban quedando dormidos por el estado de embriaguez y el cansancio

producido por la euforia de su broma.

El viento comenzó a rugir levantando toda la hojarasca del frío suelo,

cimbrando con fuerza la vieja verja de la entrada,

los búhos estaban tan nerviosos que podían escucharse desde lejos.

 

Pablo abrió los ojos de repente asustado por un fuerte portazo,

la puerta del panteón se había abierto,

rápidamente despertó a sus amigos y muerto de miedo echó a correr

por el oscuro paraje sin ni siquiera esperarles.

Juan despertó sobresaltado con los gritos de su compañero y tirando

como pudo de Manuel corrió hasta quedar sin aliento,

 de pronto tropezó con la inmensa raíz de un viejo roble rasgándose

el pantalón y haciéndose una enorme brecha en su rodilla izquierda.

Como pudo se levantó y siguió corriendo, de vez en cuando miraba

hacia atrás para ver si Manuel le seguía,

este con la cara desencajada solo le pedía que le esperase.

Juan saltó la verja ágilmente y siguió por el sendero hasta refugiarse

detrás de unas grandes rocas para coger aliento, sin embargo,

Manuel no llegaba.

 

 Mientras tanto al otro lado de la verja Manuel intentaba saltar

pero era tal el pánico que sus piernas eran incapaces de llegar hasta arriba.

En uno de sus intentos consiguió aferrarse a los hierros y como pudo

pasó al otro lado, al caer no se dio cuenta que su capa se había enganchado

en una de las puntas de lanza, pensó que una de las almas

de aquel cementerio quería vengarse por la pesada broma.

El miedo no le dejaba mirar atrás para ver que tan sólo era la verja

quién le sujetaba, comenzó a gritar preso del pánico llamando a Juan

para que le socorriera, pero Juan al oir los gritos desgarradores de Manuel

sólo pudo correr hacia el pueblo como alma que lleva el diablo.

 

Al día siguiente al ver que sus amigos no habían vuelto,

Pablo acompañó al sepulturero a abrir el cementerio y encontraron el cuerpo

sin vida de Manuel, su capa seguía enganchada a aquella verja.

Los viejos dijeron que había muerto de miedo,

pero en realidad había sufrido un infarto.

Juan desapareció aquella noche por aquel sendero,

quizá su conciencia no le dejó volver jamás al saber que si hubiera

ayudado a Manuel ahora estarían los tres recordando aquella vieja anécdota.

 

 

Cuando terminó de contarle la historia a su nieto el abuelo se levantó lentamente

 de la silla tocándose la rodilla, Miguel enseguida se dio cuenta y le preguntó:

 

¿Qué te pasa en la pierna abuelo?

 

El abuelo con los ojos llorosos respondió:

 

     -  La raíz del viejo roble aún me pasa factura..

 

 

 

 

 

  Chivi  

 

 

El Collage

 

 

EL COLLAGE

 

 

Aquella noche hacía calor aunque él temblara de frío.

Un viento helado circulaba por sus venas dejando su cuerpo inerte

en aquel rincón oscuro.

 Aún conmocionado se levantó tambaleándose, anduvo por el pasillo conteniendo la respiración y llegó hasta el salón, allí con los ojos desorbitados descubrió que lo había hecho, aquella noche no lo había soñado.

 

Una vez se hubo asegurado de que todo estaba en orden se sentó

parsimoniosamente en un sillón para contemplar su obra maestra,

se recreó en cada detalle y revivió cada segundo gozando cada uno de ellos.

Al cabo de una hora decidió que era hora de recoger aquel collage

monocolor en el que había empleado tanto tiempo.

Cuidadosamente envolvió cada uno de sus recortes tratándolos con una sutil delicadeza,

 dado su gran tamaño los arrastró hasta el sótano y cerró la puerta

tras de si dejando la llave tintineando como una dulce campanilla,

después volvió al salón y limpió los restos rojizos del suelo.

 

En el viejo reloj de pared sonaron nueve graves campanadas que anunciaban

la hora de dormir, como cada noche se lavó los dientes

y cogiendo su osito de peluche se fue a la cama y enseguida

se sumió en un profundo sueño.

 

Eran las once de la noche cuando alguien aporreaba insistentemente la puerta

 pero nadie salió a abrir, de pronto un hombre uniformado que había entrado

por la puerta del jardín abrió haciendo pasar a los que aguardaban ansiosos.

 Allí estaba esa vieja cotilla de la casa de al lado con los rulos en la cabeza

y ese chucho que apestaba a Channel nº5,

su pobre marido que asentía con la cabeza todo lo que ella apresuradamente

 decía y otro agente de policía.

 

El primero husmeaba por toda la casa mientras el otro escuchaba a aquella vieja

cotorra, de pronto un reguero de algo oscuro le condujo hasta el sótano,

 aparentemente allí no había nada más que unas cajas de herramientas,

un cortacésped y una alfombra húmeda.

Llamó a su compañero para poder extenderla ya que con la humedad

pesaba demasiado, al abrirla encontraron una masa uniforme de carne triturada

con restos de uñas y cabellos, estaban a punto de vomitar

jamás habían visto nada igual.

Los trozos eran tan pequeños que no podían distinguir si se trataba de un animal

o de una persona, al final uno de ellos no pudo contenerse y cogió una vieja

caja para vomitar, al abrirla sus ojos desorbitados lo decían todo,

allí había algo. 

Efectivamente, cuando su compañero miró en su interior dos cabezas

 diseccionadas le miraban aterrorizadas, eran Susan y Henry Walters

pero….¿dónde estaba el pequeño Jack?.

 

Los agentes buscaron por todo el desván más restos humanos

 pero no hallaron ni rastro del pequeño, subieron al piso de arriba,

recorrieron toda la planta sin hallarlo,

hasta que como si se tratara de una señal divina vieron una de esas esferas

luminosas que reflejan lunas y estrellas en el techo de una de las habitaciones.

Uno de los agentes entró en ella y vio al pequeño abrazado a su osito

ajeno a todo lo que había ocurrido allí abajo,

le despertó dulcemente y este abrió los ojos

y con la sonrisa más espeluznante que jamás había visto le dijo:

 

- ¿Ha visto usted mi collage?

 

 

                                                                                                     CHIVI

 

8月6日

El sueño

 

EL SUEÑO

 

 

Sabes?....

Ayer volví a tenerla entre mis brazos,

a recorrer su cuerpo con mis manos,

 a saciar mi sed en sus labios.

Volví a decirle al oído “te amo”,

 a pedirle que nunca me dejara y siguiera abrazada a mi eternamente.

Lloré de felicidad al sentirla tan cerca,

susurrándome que me estaba esperando.

Ayer volví a tocar el cielo con las manos,

 a reflejarme en el brillo de sus ojos…

La amé con pasión y ardientemente hasta quedar exhaustos en mi cama.

Después me dormí profundamente y cuando abrí los ojos,

Vi que todo había sido un sueño...

 

 

                                                                                      Chivi

 

  

4月1日

Bienvenid@s!!

Bueno espero que todo el que entre deje un comentario o sugerencia y que esto nos sirva a todos de punto de encuentro y divertimento!!!!